En las últimas décadas la aplicación de buenos procesos de enseñanza aprendizaje es un área dinámica y compleja para las instituciones de educación, de manera que se ha convertido en una experiencia mucho más desafiante para los docentes y estudiantes (Brevik, Gudmundsdottir, Lund, & Strømme, 2019). En cada nivel educativo tiene su propia especificidad, la cual está determinada por las necesidades sociales y educativas a las que cada institución pretende responder y que se abrevian en los objetivos educativos para cada etapa de formación (Olivos, 2011).
El aprendizaje puede definirse como un proceso mediante el cual las personas modifican su estructura de conocimiento en relación con un tema concreto y podrían cambiar también sus actitudes y manera de comportamiento (Escorza & Aradillas, 2013). En general el aprendizaje implica el uso de numerosos procesos de autorregulación, como la planificación, el monitoreo y la reflexión (Azevedo 2009; Azevedo y Hadwin 2005; Graesser et al. 2005; Schraw 2006; Veenman et al. 2006; Zimmerman 2008; Enkenberg, 2001). Es así que para poder lograr los objetivos educativos, establecidos en los programas de estudio las instituciones con el liderazgo de sus profesores se debe planificar, organizar, gestionar e implementar procesos de enseñanza-aprendizaje y esto lo hacen según su formación, experiencia y recursos con que cuentan en el contexto educativo. En un esfuerzo por abordar la necesidad de que los líderes de educación codifiquen rápidamente los problemas y adopten soluciones educativas acorde con las nuevas generaciones, este estudio pretende conocer las percepciones de los docentes en formación inicial, frente a su rol como diseñadores (Zenke, 2014). En consecuencia, en este proyecto se analizaron las percepciones de los futuros docentes, frente al uso de modelos de diseño instruccional en términos de construcción y planificación de sus unidades de aprendizaje (Morales, García, Moreira, Rego & Berlanga, 2004), como bases pedagógicas para sus prácticas profesionales.